Las Islas Svalbard y su historia

Por Alba Aguión

El descubrimiento del archipiélago de las Islas Svalbard se produjo en el año 1596, más de 100 años después de que los europeos llegaran a América y tan solo unos 10 años antes de que lo hicieran a Australia.

La primera expedición en arribar a las Svalbard fue liderada por Willem Barentsz en 1596

La primera expedición en arribar a las Svalbard estuvo liderada por el navegante holandés Willem Barentsz. Dicha expedición aspiraba a descubrir una ruta marítima que alcanzara las Indias Orientales rodeando la costa rusa (Pasaje del Nordeste), evitando la ruta sur dominada en aquel entonces por la corona española.

El barco de Barentsz sin embargo quedó atrapado entre témpanos de hielo tras el descubrimiento del archipiélago, y la tripulación se vio obligada a pasar el invierno polar literalmente sobre el hielo en las cercanías de la isla Nueva Zembla, donde finalmente moriría Barentsz. Aunque el objetivo de la expedición no se cumplió, esta hazaña representa la primera ocasión en la que el hombre llegó a la latitud 80°, además de ser la primera vez en la que un grupo de exploradores consigue sobrevivir a un invierno polar (sobrevivieron 12 de los 16 expedicionarios).

En rojo el Pasaje del Nordeste. Ruta de Barentsz en negro.
En rojo el Pasaje del Nordeste. Ruta de Barentsz en negro.

Cinco años después de la misión fallida de Barentsz se organizó una nueva expedición con fines balleneros en aguas de Svalbard. Aunque el número de capturas no fue el esperado, resultó ser la primera de muchas y tras el conocimiento de la zona y la mejora de las técnicas de caza, se registró una extinción local de morsas en la parte sur de Svalbard tan sólo una década después de que el hombre llegara a las islas. Así, las expediciones balleneras y la caza de morsas fue el motor que impulsó al hombre a adentrarse paulatinamente hacia el norte de las islas. Svalbard recibía por aquel momento expediciones de Noruega, Francia, Países Bajos, Inglaterra y España.

Ballenas y morsas fueron el primer motor económico de las islas, hasta la llegada de la industria minera

A finales de siglo XVII se establecieron las primeras estaciones balleneras en las islas, contando por primera vez con habitantes permanentes a lo largo del año. Llegó a haber estaciones balleneras con 150-200 trabajadores. De la mano de dichas estaciones, surgieron las primeras exploraciones del archipiélago; descubriéndose entonces que las islas no estaban conectadas con Groenlandia como se había pensado durante casi 200 años. De dichas expediciones y de los relatos de los balleneros llegó a Europa la noticia del abundante carbón presente en las islas. Así, cuando la industria ballenera entró en decadencia la actividad principal en Svalbard pasó a ser la industria minera. Desde 1800 hasta 1950s la caza de zorros árticos, osos polares y renos fueron también actividades comunes en las islas, aunque nunca mayoritarias.

Foto de los cadáveres de tres balleneros encontrados recientemente. Foto: Alba Aguión, Museo de Longyearbyen.
Foto de los cadáveres de tres balleneros encontrados recientemente. Foto: Alba Aguión, Museo de Longyearbyen.

Durante 1910s la minería se consideraba ya la única actividad rentable en las islas, cerrando en esas fechas las últimas estaciones balleneras. Además de las bajas capturas, el avance de la tecnología había permitido construir barcos de gran envergadura en los que la extracción de la grasa de la ballena se realizaba abordo; dejando obsoleto el uso de las estaciones.

la caza de zorros árticos, osos polares y renos fueron también actividades comunes en las islas hasta la década de los 50

La industria minera en Svalbard comenzó con pequeñas instalaciones, pero rápidamente crecieron hasta formar los 4 núcleos de población de las islas: Longyearbyen (1906), Pyramiden (actualmente abandonada, 1910), Ny-Ålesund (1917) y Barentsburg (1920). Los depósitos de carbón fueron (y aún son) los protagonistas de las actividades mineras en Svalbard, aunque también se realizaron extracciones de oro, mármol y cobre en el pasado. Dado que hasta 1925 Svalbard era una tierra sin dueño, la construcción de las minas así como la reivindicación de la pertenencia de las tierras por diferentes países (Noruega, Países Bajos, Rusia, Suecia) fue caótica. Además, en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial la actividad minera se encontraba sumida en una burbuja de optimismo, sin embargo las dificultades de transporte y los cortos y erráticos periodos de trabajo efectivo dificultaban la actividad minera. De hecho algunos de los proyectos mineros fracasaron estrepitosamente sin apenas llegar a estrenar sus instalaciones. Así, galerías, raíles e instalaciones de carga o material de perforación son testigos silenciosos de los sueños depositados en Svalbard durante la Revolución Industrial.

De los asentamientos mineros mencionados en Svalbard, Pyramiden es quizá el que esconda una de las historias más interesantes.

Frente al monumento que marca la entrada en el asentamiento de Pyramiden se encuentra el último carbón extraído de la mina antes de su cierre a finales de los 90. Foto: Alba Aguión.
Frente al monumento que marca la entrada en el asentamiento de Pyramiden se encuentra el último carbón extraído de la mina antes de su cierre a finales de los 90. Foto: Alba Aguión.

Al norte de la principal isla de Svalbard (Sptisbergen) y a menos de 1000 km del Polo Norte se encuentra Pyramiden, un antiguo asentamiento soviético actualmente abandonado. Su nombre se debe a que la gran montaña que lo rodea tiene forma de pirámide.

El busto de Lenin situado más al norte del planeta. Fotos: Alba Aguión.

Pyramiden llegó a albergar a más de 1000 habitantes y ha sido descrita como la ciudad ideal del comunismo por muchos; “una utopía soñada por Marx, planeada por Lenin y administrada por Stalin”. Fundada originalmente por los suecos en 1910, fue comprada por la URSS en 1927.  El asentamiento se hizo un lugar muy popular entre los trabajadores soviéticos; los contratos de dos años con salarios elevados permitían vivir en un lugar con mucho tiempo libre e instalaciones como gimnasios, piscina y sala de conciertos gratuitos (incluso la comida se hizo gratuita a partir de los años 50).

Con la caída del régimen comunista y la pérdida de apoyo económico ruso, la actividad minera en Pyramiden acabó por apagarse a principios de 1998. Barcos y helicópteros desalojaron a los últimos pobladores de la que era la ciudad más al norte del planeta en un breve espacio de tiempo. En la actualidad las calles vacías de Pyramiden (en donde a menudo merodean osos polares y renos) te devuelven a una localidad congelada en el tiempo ya que la mayoría de los edificios permanecen tal y cómo los dejaron sus últimos habitantes.

Vista de algunos de los edificios de Pyramiden. El edificio color arena a la derecha de la imagen es actualmente el único habitado en el poblado – por apenas 2 o 3 personas que actúan como guías y guardianes del poblado durante el verano. Foto: Alba Aguión.
Vista de algunos de los edificios de Pyramiden. El edificio color arena a la derecha de la imagen es actualmente el único habitado en el poblado – por apenas 2 o 3 personas que actúan como guías y guardianes del poblado durante el verano. Foto: Alba Aguión.

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