Crecimiento y muda en crustáceos

Los crustáceos (Crustacea; del latín crusta, ‘costra’ y aceum, ‘naturaleza de algo’) son un extenso subfilo de invertebrados artrópodos con más de 67.000 especies descritas (Brusca and Brusca, 2003). Son un grupo zoológico con un éxito evolutivo considerable, tanto por el número de especies como por la diversidad de hábitats que colonizan en el ambiente marino. También se encuentran en ambientes terrestres, como por ejemplo el grupo formado por las cochinillas de la humedad (Orsen Isopoda, Infraorden Onoscidea).

Estos organismos se caracterizan por presentar un exoesqueleto articulado constituido de quitina (segundo polisacárido más abundante en la naturaleza después de la celulosa, presente en otros grupos zoológicos como los insectos, arácnidos o incluso en los poliquetos) a modo de caparazón rígido que les sirve de protección. Esta estructura limita su crecimiento por lo que este proceso se realizada “a saltos” en períodos bien definidos, condicionado por un proceso denominado ecdisis.

Los crustáceos se caracterizan por presentar un exoesqueleto articulado constituido de quitina a modo de caparazón rígido que les sirve de protección

Debido a la presencia de este exoesqueleto o caparazón, el crecimiento de estos invertebrados implica la eliminación del antiguo exoesqueleto y la formación de un nuevo tegumento de mayor tamaño, siendo el conjunto de estos sucesos conocido como ciclo de muda. Este fenómeno es cíclico, alternándose fases de relativo reposo externo con otras de intensa actividad. De modo general, los diferentes estadios del ciclo de muda (Drach and Tchernigovtzeff, 1967) son los siguientes:

Fase A: el animal acaba de abandonar la exuvia continuando la secreción de la nueva cutícula.

Fase B: comienzan a endurecerse las diferentes capas de la nueva cutícula.

Fase C: todo el exoesqueleto se engrosa y endurece. Hay crecimiento de tejidos y acumulación de reservas.

Fase D: se reabsorben los minerales y materiales orgánicos del exoesqueleto y se deposita parcialmente el nuevo exoesqueleto, debajo del viejo.

Fase E: el animal se desprende del viejo exoesqueleto tras un laborioso proceso; es el proceso concreto de la exuviación.

Centolla mudando (Maja brachydactyla) su exoesqueleto viejo (foto Ecoloxía Azul – BEC)

El crecimiento en artrópodos, por tanto,  se relaciona directamente con el proceso de muda, ya que durante el ciclo de vida hay una sucesión de mudas separadas por estados de reposo o intermudas, que son más frecuentes en las primeras etapas de la vida del animal y disminuyen o están totalmente ausentes en los adultos.

El crecimiento en artrópodos requiere de un proceso de muda del exoesqueleto, que se realiza “a saltos” en períodos bien definidos, condicionado por un proceso denominado ecdisis

En cada muda el viejo exoesqueleto es eliminado y tiene lugar un súbito incremento de tamaño como resultado de la absorción de agua, que ocurre antes de que el nuevo tegumento se endurezca por incorporación de sales de calcio. Posteriormente, las dimensiones del animal permanecen aproximadamente constantes hasta la próxima muda.

Vista dorsal del proceso de muda (foto Ecoloxía Azul – BEC)

El proceso de muda se prolonga durante varias horas, momento de gran vulnerabilidad para el animal frente a otros predadores. Pero curiosamente parece reducir su capturabilidad en artes de pesca debido al comportamiento más esquivo de los ejemplares durante este periodo. Esto ha sido descrito en varias especies de langosta, como Palinurus elephas en el Mediterráneo (Goñi et al. 2002) o Jasus edwardsii en aguas de Tasmania (Ziegler et al. 2004).

El vídeo que presentamos a continuación, filmado en condiciones controladas (en cautividad), se muestra de forma acelerada el momento de la exuviación o desprendimiento del exoesqueleto (Fase E) de una centolla (Maja brachydactyla).

Referencias

Brusca, R. C., & Brusca, G. J. (2003). Phylum Arthropoda: The Crustacea. RC Brusca and GJ Brusca. Invertebrates. Sinauer Associates, Massachussets, 511-587.

Drach, P., & Tchernigovtzeff, C. (1967). Sur la méthode de détermination des stades d’intermue et son application générale aux crustacés. Vie milieu, 18(3A), 595-609.
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