PEZQUEÑINES, ¿NO GRACIAS?

“PEZQUEÑINES, ¡NO GRACIAS!, debes dejarlos crecer” rezaba la famosa campaña publicitaria en contra del consumo de peces por debajo de la talla legal (con lo buenas que están las cariocas y las xoubiñas). Sin duda es una de las medidas de gestión encaminadas a explotar el recurso de una manera sostenible; pero no es tan simple la cosa como pueda parecer. No llega con preservar a los más pequeños de la actividad pesquera. Existe históricamente el convencimiento de que pescando únicamente los individuos más grandes estamos actuando correctamente desde el punto de vista “ecológico”; pero esto no es del todo cierto (The importance in fishery management of leaving the big ones; Birkeland and Dayton, 2005). En esto de los seres vivos no podemos decir que “pesa” lo mismo un kilo de paja que un kilo de hierro, me explico.

PEZQUEÑINES, ¡NO GRACIAS!, debes dejarlos crecer

Fecundidad de la especie Trisopterus luscus (faneca) en relación con su talla y peso

Actualmente los modelos de gestión para las pesquerías utilizan la biomasa de peces de una población para estimar el número de huevos que van a poner y por consiguiente calcular el número de peces que tendremos en el futuro (esto es lo que se considera en grandes rasgos el reclutamiento). En estos modelos no tienen en cuenta si la población está compuesta por individuos grandes y viejos o pequeños e “inexpertos”. Sin embargo, está aceptado por la comunidad científica que esto no es así por diferentes motivos. Algunos de los más importantes están en la cantidad y calidad de los huevos y larvas producidos. Los individuos más grandes y viejos producen una considerable mayor cantidad de huevos comparado con los individuos más jóvenes y pequeños. Además la calidad de los huevos y larvas tampoco es la misma (Maternal age as determinant fo larval growth and survival in a marine fish, Sebastes mlanops; Berkeley et al., 2004). Individuos más grandes producen larvas y huevos más grandes que tienen más posibilidades a la hora de competir en el medio marino. También se hace más corta la época de puesta de la población cuando eliminamos los individuos más grandes de la misma reduciendo las posibilidades de huevos y larvas para encontrar las condiciones oceanográficas adecuadas para su desarrollo. Todas estas hipótesis tienen validez para especies de vida más o menos larga que se reproduzcan varias veces a lo largo de su vida (iteróparas). Existe hoy en día nuevas hipótesis (Olsen et al., 2004; Law, 2007) que defienden que la elevada presión pesquera sobre los individuos más grandes de un stock repercute en una selección genética induciendo cambios evolutivos hacia individuos más pequeños y por lo tanto con menor fecundidad.

Importancia de la estructura de la población

Todavía se está trabajando sobre estas líneas ya que no resulta sencillo separar los efectos de un posible cambio genético de una simple adaptación fenotípica, densodependiente o no. En definitiva, la cosa no es fácil de solucionar. Tenemos que proteger los grandes y los pequeños y por supuesto no podemos comernos todos los medianos, ¿qué podemos hacer entonces?. Por medio de la selectividad de las artes de pesca podremos proteger a los pequeños pero los más grandes seguirán siendo objeto de explotación. Hay autores que proponen como media de gestión la creación de una red de reservas marinas (Fisheries sustainability via protection of age structure and spatial distribution of fish populations; Berkeley et al., 2004).

Andrea Campos nos ilustra con humor en este monólogo científico los detalles de los principales efectos de la pesca en la productividad de las poblaciones de peces.

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4 comentarios sobre “PEZQUEÑINES, ¿NO GRACIAS?

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  1. En realidad es más complicado aún porque ese pez es hermafrodita en realidad, así que lo que hay es una descompensación de tallas Y de SEXOS. Simplificando mucho… TODOS los peces pequeños son del MISMO sexo. Y lo que el artículo no dice es que “caben” más ejemplares pequeños que grandes en un territorio. en vez de un gran territorio tenemos muchos microterritorios defendidos por machos (o hembras según la especie) más pequeños

    Las especies son bastante más flexibles de lo que parece, no sólo cambia el número de huevos sinó la proporción de machos y hembras, la vida individual de cada sexo, la maduración… en un mundo en que la probabilidad de ser pescado en pocos años está próxima a 1, la reducción de tamaño y maduración lo más rápida posible beneficia a los que se hacen adultos lo antes posible. Hay varias especies comerciales en que se vé esto

  2. Parece evidente que si los gestores matan a los reproductores y dejan solos a los pezqueñines inmaduros están asumiendo:
    – que el savoir faire lo llevan de serie (no necesitan para nada a los adultos, la conducta sólo tiene lugar en humanos, que pertenecen a otro reino)
    – que el pezqueñín va a llegar a ser un gran reproductor (¡..pero si te lo vas a comer antes!)
    – asumes que el hábitat es el adecuado para que tus pequeñines sean viables (¿Has puesto parques infantiles y guarderías marinas?)
    – que en un ambiente de elevada contaminación marina: química, física (tus redes a la deriva), acústica, luminosa, etc. tus pezqueñines asegurarán el futuro de la especie.
    – que su visión antropocéntrica de la infancia es un hecho incuestionable para cualquier especie.
    – que si siembran vientos recogerán calma chicha.
    enfín

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