Galicia artesanal… y su gestión pesquera

5 comentarios en “Galicia artesanal… y su gestión pesquera”

  1. No dudo de que Hilborn sea un científico influyente, y estoy seguro de que en su campo es un “crack”. No me atrevería jamás a poner en duda algo así, pero si algo tengo muy claro es que en cualquier campo del conocimiento que escojas, los gurús son humanos (o humanoides, si uno quiere ser muy malo), es decir, pueden meter la pata e incluso responder en algunos de sus trabajos a razones e intereses a veces no muy claros. Desde mi punto de vista, alguien que sostiene cosas como que “On average, fish stocks worldwide appear to be stable, and in the United States they are rebuilding, in many cases at a rapid rate” no me merece ningún tipo de credibilidad. Razón y sentido común dicen exactamente lo contrario. Para empezar, la pregunta es ¿”stable” con respecto a qué? Si hoy hay tres peces en el mar y dentro de dos años sigue habiendo 3 peces en la misma área, no hay duda: el stock permanece estable. Pero si hace 25 años lo que había era un grupito de 7 peces, y hace 50 un grupito de 12 peces, y hace 100 un grupito de 68, más 2 grupitos de 25 y uno de 10, a lo mejor la cosa ya no es tan estable. Si uno prefiere quedarse con lo “stable” y no ir más allá, por ejemplo para intentar averiguar de qué forma podemos conseguir llegar, no a la situación de hace 100 años, pero tal vez la de hace 45 o 50, a mi no me va a convencer por muy figura que sea.
    Por otro lado, independientemente de las cifras de capturas globales, regionales, etc., de los TACs, etc., cuando disponemos de un histórico, lo que es más que evidente es que ahora mismo un buque dotado de la más alta tecnología debe hacer un esfuerzo mayor para capturar igual o menor número de peces que las embarcaciones sin tanta tecnología, muchos sin motores de gasóleo, de hace 100 años.
    Conclusiones de un histórico de los arrastreros británicos y galeses desde 1889 a 2007: “Una flota que en el año 1880 estaba compuesta principalmente por barcos de vela expuestos a los elementos era más eficaz sacando peces de océano que nosotros. Actualmente, por cada hora de pesca en buques armados con las más modernas tecnologías para detectar peces, los pescadores desembarcan sólo un 6 por ciento de lo que desembarcaban hace 120 años (…) Los desembarcos por unidad de esfuerzo son 36 veces menores para la solla, más de 100 veces menores para el eglefino y un increíble 500 veces menores para el fletán.” (Callum Roberts, Océano de vida). Cuando empieces con The Unnatural History of the Sea verás más datos que te van a dejar de piedra. Es una obra que personalmente me abrió los ojos a muchas cosas que no conocía, y además sirvió para dar forma a algo que llevaba tiempo dándole vueltas en la cabeza y que no sabía exactamente adonde quería llegar: los marcos de referencia temporales a la hora de elaborar estadísticas y planes de gestión.
    Por supuesto es posible gestionar cabalmente ciertas pesquerías. Hay por ahí ejemplos de que esto puede hacerse, como los que cita Hilborn, ejemplos que, por cierto, vienen a desmontar esa idea de que si queremos comer pescado necesariamente habrá menos peces en el mar. Si una pesquería está bien gestionada (entre otras medidas a nivel global que es fundamental llevar a cabo antes de que no haya vuelta atrás) no necesariamente esto tiene que ser así. Se puede comer pescado y se puede mantener el mar en un razonable estado de salud.
    Ya me contarás, Alexandre, qué tal el libro de Callum.

    Un saludo.

  2. > “¿Puede decirse que el mar está, de lejos, como estaba? Pues no.”
    Totalmente de acuerdo. En este punto coincidimos el 100% (si eso es posible) del mundo científico, incluidos los “gurús del optimismo cósmico”. Está ampliamente admitido que más del 60% de las poblaciones evaluadas están bajo niveles de explotación que superan el RMS (Rendimiento Máximo Sostenible), lo que compromete la viabilidad de estas pesquerías en el futuro. Y el porcentaje posiblemente sea mucho peor en pesquerías sin evaluación ni gestión en aguas de Africa y Asia. Entonces SI, parece claro y diáfano que la situación de los mares actuales no es ni de lejos la que nos podíamos encontrar hace un siglo. Sin embargo eso no es lo mismo que decir “This trend is of serious concern because it projects the global collapse of all taxa currently fished by the mid–21st century (based on the extrapolation of regression in Fig. 3A to 100% in the year 2048)” ( Worm et al. 2006, http://www.sciencemag.org/content/314/5800/787). Con esto solo quiero puntualizar uno de tus comentarios acerca de supuestas “historias waltdiseyanas” que los “optimistas” de la ciencia pesquera pregonan. Lo que si parece ingenuo es no darse cuenta que si pescamos, necesariamente, va a haber menos peces en el mar. Es un precio que tenemos que pagar para mantener el 25% de proteína que nos aportan las pesqeuerías a la dieta de la población mundial.

    >“Hilborn pertenece a ese tipo de científicos que, como aquella señora que salió hace poco en la Voz de Galicia negando el cambio climático antropogénico, niegan todo aquello que no encaje en sus presupuestos teóricos, pese a toda evidencia. Sus consideraciones no son más que una interpretación torticera de datos estadísticos: y si la realidad no me da la razón, peor para la realidad. “
    Sin perder el espíritu crítico, decir esto de uno de los autores más relevantes dentro de la ciencia pesquera me parece un poco aventurado. Quizá en la actualidad sea uno de los autores más influyentes de la biología pesquera junto con Daniel Pauly, Boris Worm, etc. Sin ir más lejos, su libro “Quantitative fisheries stock assessment: choice, dynamics and uncertainty” está en el “top ten” de referencias más citadas de todos los tiempos en el campo de las pesquerías.

    >“¿Y cómo puede ser que aunque el esfuerzo pesquero se haya incrementado considerablemente con respecto a lo que había 50, 75 o 100 años atrás (al menos en aquellas pesquerías de las que se tiene un histórico de datos) sin embargo las capturas no hayan aumentado en la misma proporción?”
    Por supuestos las capturas totales nos dan cierta mucha información, pero que debe ser interpretada con la conveniente cautela. Aspectos como las diferentes regulaciones pesqueras, límites de cuotas, cuestiones jurisdiccionales pueden estar afectando a estas estimas. Incluso las capturas no reportadas de países tan influyentes como China son un grandísmo problema a la hora de interpretar convenientemente estas tendencias (el propio Pauly y su equipo reconocio esta fuente de problemas en los adtos de capturas globales). Por lo tanto no siempre las estadísticas de capturas reflejan la abundancia real de las poblaciones.

    Resumiendo. Estamos de acuerdo en que el estado de las pesquerías mundiales es malo, tirando a muy malo, hablando en términos generales. Sin embargo, lo que pretendo argumentar es que una gestión pesquera sostenible es posible cuando se ponen los medios adecuados. Al respecto dejo aquí un video muy ilustrativo de la dispar situación de los diferentes stocks de bacalao en el Atlántico Norte, donde las estrategias de gestión han dado lugar a resultados muy diferentes:

    Este tipo de discusiones sin duda son siempre enriquecedoras y de ellas siempre se aprende ya que te obligan a hacer autocrítica y replantearte cuestiones que hasta entonces creías inamovibles. En este caso todo lo que argumento aquí es una opinión personal basada en los pocos años de experiencia. No puedo prometer que en el futuro no vaya a cambiar de opinión… siempre se aprende y nunca es tarde para corregir. Por eso, siguiendo tu consejo Toño, ya tengo en mi poder The Unnatural History of the Sea: The Past and Future of Humanity and Fishing”, de Callum Roberts. Además no pude resistir la tentación y en el mismo lote me compré “The End of the Line: How Over-fishing is Changing the World and What We Eat”, de Charles Clover. Es possible que en futuro cercano me tenga que retractor de las opinions aquí vertidas.

    Un saludo,
    Alexandre Alonso

  3. Está bien informarse, saber las razones que aducen unos y otros. Pero el sentido común es importante aquí. Uno no deja de preguntarse, ante ciertos gurús del optimismo cósmico, muchas cosas. Así, a bote pronto uno piensa que si los stocks están tan bien como dicen, ¿cómo es posible que las flotas tengan que irse cada vez más lejos de su puerto base y desplazar el esfuerzo pesquero cada vez a mayores cotas, hasta el punto de que sin las millonarias inyecciones de dinero público que reciben su actividad sería absolutamente inviable? ¿Por qué ahora se están comercializando especies que hace 20 años ni nos imaginábamos que un día iban a estar en nuestro plato? ¿Y cómo puede ser que aunque el esfuerzo pesquero se haya incrementado considerablemente con respecto a lo que había 50, 75 o 100 años atrás (al menos en aquellas pesquerías de las que se tiene un histórico de datos) sin embargo las capturas no hayan aumentado en la misma proporción? (porque cuando existen datos históricos, lo que se observa es que el volumen de capturas no se incrementa, ni de lejos, en parecida proporción al desproporcionado aumento de la potencia y los medios tecnológicos de que disponen los modernos buques). Y no te digo nada cuando uno se molesta en recoger testimonios (por poner un ejemplo) de los viejos mariñeiros, que todavía quedan por ahí, testimonios sobre qué pescaban y cuánto, en qué zonas, en qué época, con qué arte, y se compara que se pesca ahora. ¿Puede decirse que el mar está, de lejos, como estaba? Pues no.

  4. Hilborn pertenece a ese tipo de científicos que, como aquella señora que salió hace poco en la Voz de Galicia negando el cambio climático antropogénico, niegan todo aquello que no encaje en sus presupuestos teóricos, pese a toda evidencia. Sus consideraciones no son más que una interpretación torticera de datos estadísticos: y si la realidad no me da la razón, peor para la realidad. Callum Roberts lo describe perfectamente en su último libro, felizmente traducido al español, Océano de vida (Alianza Editorial): “Hilborn parece fiarse más de los modelos matemáticos que de las evidencias, como alguien que insiste en salir a la lluvia sin paraguas porque la predicción meteorológica anunciaba sol. Admiro su optimismo, pero su lectura parcial del estado de los mares es panglosiana”.
    Por cierto, aprovecho para recomendar la documentadísima y reveladora The Unnatural History of the Sea: The Past and Future of Humanity and Fishing”, también de Callum Roberts, a quien todavía se cree las historias waltdiseyanas de señores como el Hilborn ese.

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