Noruega salvaje

Noruega, cuyo significado es “el camino del norte”

El equipo de Ecología Azul necesita movimiento continuo. Lejos de permanecer inactivos, en esta ocasión nos desplazamos a la gélida tierra de los troles, Noruega. El objetivo de esta nueva expedición fue retratar la biodiversidad típica de este país de amplia costa y clima polar en su estepa central, observar especies norteñas imposibles de ver en otras latitudes e intentar filmar algunos cortejos, que se suceden en los escondidos cantaderos en esta época del año, ya más hacia el sur del país.

Estepa del Dovrefjell-Sunndalsfjella con el la montaña Snøhettaal fondo (foto: G. Mucientes, BEC)
Vista general de la estepa del parque nacional Dovrefjell-Sunndalsfjella con la montaña Snøhetta al fondo (foto: G. Mucientes, BEC)

El plan incluía visitar los parques nacionales de Hardangervidda, Dovrefjell–Sunndalsfjella, Rondane, y finalmente Jotunheimen, los dos primeros de carácter estepario y de tundra, y los dos siguientes con una morfología más montañosa; el último de estos incluye la cima más alta de Noruega, el Galdhøpiggen con 2469 m. Previamente, y como calentamiento, ascenderíamos el Gaustatoppen, que con 1883 m es la montaña más elevada de la región de Telemark y desde donde se dice que se puede observar, en un día despejado, una sexta parte de Noruega.

Alcanzando la cima del Gaustatoppen, con 1883m (foto: D. Villegas, BEC)
Alcanzando la cima del Gaustatoppen, con 1883 m (foto: D. Villegas, BEC)

Una vez alcanzada la cima del mítico Gaustatoppen nos dirigimos al gélido Hardangervidda National Park. El plan inicial comprendía una travesía de tres días a través de la estepa acampando en los correspondientes lugares protegidos. Siendo primavera contábamos con frío pero no demasiado viento, y buena visibilidad para orientarnos. Ya dispuestos y preparados, a las pocas horas de comenzar nuestro transecto con raquetas de nieve en dirección sur, observamos cómo una densa mancha se movía por el valle en nuestra dirección. El cielo se cubrió totalmente sobre nuestras cabezas, dejando una visibilidad máxima de 25m, y un viento de velocidad considerable. Esto nos hizo replantear la ruta para los días restantes, en los que nos movimos en los alrededores, acampando el lugares lo más resguardados posible.

Lemming sobre el hielo a primera hora de la mañana (foto: G. Mucientes, BEC)
Lemming (Lemmus lemmus) sobre el hielo de la tundra, a primera hora de la mañana (foto: G. Mucientes, BEC)

Más al norte, la visita al Parque Nacional de Rondane fue breve, en gran medida por la inaccesibilidad de sus caminos. Logramos hacer un loop con raquetas en el que no logramos observar prácticamente nada, seguramente debido a la climatología. Dovrefjell–Sunndalsfjella National Park se encuentra un poco más al norte, siguiendo la carretera que llega a la ciudad de Trondheim. Es conocido por albergar una población estable de buey almizclero (Ovibos moschatus) de unos 300 ejemplares, reintroducido en los años 1932 y 1953 tras su extinción en Europa hace 9000 años. Se trata de un bóvido ártico emparentado con las cabras, cuyos machos son capaces de emitir un fuerte olor dirigido a atraer a las hembras durante la época reproductiva.

Grupo familra de bueyes almizcleros descansando sobre la tundra (foto G. Mucientes, BEC)
Grupo familiar de bueyes almizcleros descansando sobre la tundra (foto G. Mucientes, BEC)

La fauna observada incluyó además especies como perdiz nival (Lagopus mutus), lemming (Lemmus lemmus), escribano nival (Plectrophenax nivalis), reno (Rangifer tarandus), colimbo ártico (Gavia arctica), corzo (Capreoulos capreolus), cisne cantor (Cygnus cygnus), cisne vulgar (Cygnus olor), somormujo lavanco (Podiceps cristatus), zampullín cuellirrojo (Podiceps auritus), piquituerto común (Loxia curvirostra), barnacla canadiense (Branta canadensis), chocha perdiz (Scolopax rusticola), grulla común (Grus grus), porrón osculado (Bucephala clangula), porrón moñudo (Aythya fuligula), serreta grande (Mergus merganser), mirlo capiblanco (Turdus torquatus), zorzal real (Turdus pilaris), zorzal alirrojo (Turdus iliacus), y un largo etc.

Grupo de renos descansando (foto: G. Mucientes, BEC)
Grupo de renos domésticos descansando (foto: G. Mucientes, BEC)

Los campamentos en la tundra suelen exponerse mucho a los fuertes y gélidos vientos que barren su superficie, también se es proclive a la desorientación por la falta de referencias. Una de los días en el interior de la estepa, logramos localizar un refugio que nos sirvió de parapeto para el viento aunque con gran cantidad de hielo dentro (que intentamos picar), y donde logramos reponer fuerzas.

Campamaneto improvisado en el Parque nacional Dovrefjell-Sunndalsfjella (foto: G. Mucientes, BEC)
Campamento improvisado en el Parque nacional Dovrefjell-Sunndalsfjella (foto: G. Mucientes, BEC)

La aproximación al parque nacional más montañoso, Jotunheimen, fue exitosa. Contábamos con que podría estar totalmente inaccesible. La pista que se adentra en su interior es de tierra en prácticamente su totalidad hasta llegar al pequeño asentamiento de  Spiterstulen, donde se encuentra el campamento base y arranca la ruta de ascenso al famoso pico de Galdhøpiggen. Su subida fue imposible sin el equipamiento de alta montaña, ya que las previsiones en la cima eran cercanas a los -25ºC y con mucho hielo, por lo que optamos por explorar con raquetas un río de montaña congelado y su impresionante cañón por el que circulaba. Por suerte, logramos observar a placer un ejemplar de marta (Martes martes).

Terminando el viaje, exploramos el sur del país. Más concretamente la comarca de Froland tapizada de densos bosques naturales, y famosa por su impresionantes alces. Es aquí donde localizamos en un altiplano con descampados un macho de urogallo (Tetrao urogallus) tremendamente hormonado, defendiendo su territorio a capa y espada, el cual hizo que desplegáramos todas nuestras estrategias defensivas.

Urogallo defendiendo el territorio (foto: D. Villegas, BEC)
Urogallo defendiendo el territorio (foto: D. Villegas, BEC)

Logramos filmarlo modestamente mientras esquivábamos sus ataques y embestidas (haremos un making-of del espectacular encuentro).

Así mismo, en un bosque cercano realizamos varias esperas de madrugada para observar el espectacular display de los gallos lira (Tetrao tetrix) que finalmente logramos ver desde una posición privilegiada, no sin una buena dosis de paciencia e insistencia durante varios días.

El última día, después de una espera al anochecer logramos observar un ejemplar de castor europeo (Castor fiber) alimentándose en las orillas de un lago en las proximidades de Arendal.

Y como no, un poco de “making of” en el campamento…

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