Hormigas invasoras y su control

Por Alba Aguión (Department of Biology University of York, York, UK):

De las 12.000 especies exóticas identificadas en la UE, alrededor de unas 1.500 amenazan la diversidad biológica nativa. Así, es importante discernir los conceptos de especie exótica y de especie exótica invasora; que es la que causa pérdidas económicas y/o afecta a organismos y hábitats autóctonos al propagarse. Aunque el número de especies invasoras suele situarse entre el 10 y el 20% del total de las especies exóticas de un lugar, representan un importante impacto en la economía de los países afectados además de generar daños (muchas veces irreversibles) en los ecosistemas.

5 de los 100 peores organismos invasores incluidos en la Base de Datos Global de Especies Invasoras (UICN) son hormigas

En este contexto, algunas especies de hormigas destacan como excelentes invasoras: 5 de los 100 peores organismos invasores incluidos en la Base de Datos Global de Especies Invasoras (UICN) son hormigas. Hasta la fecha, 3 de las 5 especies están presentes en al menos un país de Europa, contando en España con una de ellas (Linepithema humile).

Las tres especies invasoras de hormigas presentes en Europa que UICN considera estar entre los 100 peores organismos invasores: la hormiga argentina (Linepithema humile), la hormiga de gran cabeza (Pheidole megacephala), y la pequeña hormiga de fuego (Wasmannia auropunctata). Imágenes de GISD (Global Invasive Species Database).
Las tres especies invasoras de hormigas presentes en Europa que UICN considera estar entre los 100 peores organismos invasores: la hormiga argentina (Linepithema humile), la hormiga de gran cabeza (Pheidole megacephala), y la pequeña hormiga de fuego (Wasmannia auropunctata). Imágenes de GISD (Global Invasive Species Database).

La hormiga invasora de jardín se encuentra en plena expansión por Europa, habiéndose identificado en los últimos años en al menos 10 países europeos (entre ellos España)

Sin embargo, y sin quitar importancia a los devastadores efectos de las especies mencionadas, otra especie invasora de hormiga (no incluida en la lista UICN) ha acaparado gran parte de la atención estos últimos años. Ésta es la hormiga invasora de jardín (Lasius neglectus), muy parecida a la hormiga común de jardín (Lasius niger), aunque ligeramente más pequeña y pálida. La hormiga invasora de jardín se encuentra en plena expansión por Europa, habiéndose identificado en los últimos años en al menos 10 países europeos (entre ellos España). Aunque poco conocida, estudios recientes señalan que su tasa de dispersión podría ser superior a la de algunas de las más importantes hormigas invasoras.

Fotografía de una obrera de hormiga invasora de jardín (Lasius neglectus). Imagen de GISD (Global Invasive Species Database).
Fotografía de una obrera de hormiga invasora de jardín (L. neglectus). Imagen de GISD (Global Invasive Species Database).
Localidades conocidas de la hormiga invasora de jardín (Lasius neglectus) a fecha de 1 Abril del 2015. En España se han localizado poblaciones en 20 lugares de Cataluña, una en Bilbao (País Vasco) y otra en Tenerife (Islas Canarias). Mapa disponible en http://www.creaf.uab.es/xeg/Lasius/Espanol/distribucion.htm
Localidades conocidas de la hormiga invasora de jardín (L. neglectus) a fecha de 1 Abril del 2015. En España se han localizado poblaciones en 20 lugares de Cataluña, una en Bilbao (País Vasco) y otra en Tenerife (Islas Canarias). Mapa disponible en http://www.creaf.uab.es/xeg/Lasius/Espanol/distribucion.htm

La principal clave de la hormiga invasora de jardín (al igual que ocurre con otras hormigas invasoras) es el nivel suplementario de cooperación que presenta. Esto es, los diferentes nidos de la especie se encuentran interconectados. Así, las hormigas de diferentes nidos se reconocen como iguales y cooperan sin mostrar comportamientos agresivos entre ellas; formando lo que se conoce como una supercolonia. Una sola supercolonia puede llegar a ocupar 14 hectáreas, lo que equivale a 17 veces la superficie de la catedral de Santiago de Compostela. Además, cada nido puede contener varias reinas (poliginia) las cuales no parecen salir al exterior para reproducirse. Así, se cree que la fecundación de las reinas se produce dentro del nido, aumentando la seguridad de la reproducción. Tras la fecundación, la reina se desplaza unos metros con varias obreras para establecer un nuevo nido próximo e interconectado con el primero. Por la contra, sus parientes no invasivas no toleran individuos de diferentes nidos, y se agrupan alrededor de una única reina; limitando su capacidad de expansión.
Otro aspecto característico de la hormiga invasora de jardín es su resistencia al frío. Así, se ha extendido por zonas de Europa que hasta ahora no estaban afectadas por plagas tropicales.
Los impactos de L. neglectus se producen principalmente sobre hormigas autóctonas, ya que en las zonas ocupadas por dicha hormiga no se encuentra prácticamente otra especie de hormiga que forrajee en superficie. Además, otros artrópodos se ven afectados, algunos de modo positivo (por ejemplo, mayores cantidades de pulgón) y otros de modo negativo (por ejemplo, menores densidades de mariquitas o lepidópteros). Dado que estas hormigas presentan atracción por elementos eléctricos, tienden a entrar en edificios y provocar daños en enchufes o artilugios electro-mecánicos como persianas eléctricas.

Nidos de hormiga invasora de jardín (Lasius neglectus) bajo un enchufe dañado en una casa en Cataluña. Imagen de GISD (Global Invasive Species Database).
Nidos de hormiga invasora de jardín (Lasius neglectus) bajo un enchufe dañado en una casa en Cataluña. Imagen de GISD (Global Invasive Species Database).

Cebos contra la hormiga invasora de jardín.

Para frenar la expansión de L. neglectus se ha señalado el uso de cebos como la mejor alternativa. Así, las obreras se alimentarían del pesticida y, al compartirlo con las larvas, la reina u otras obreras, se podría llegar a las partes de la colonia no superficiales que los sprays no alcanzan fácilmente.
Estudios recientes en Reino Unido han demostrado una reducción de hasta el 90% de hormigas invasoras de jardín con el uso de un cebo de carácter semilíquido. Sin embargo, dado a su estado semilíquido su aplicación es costosa y difícil a gran escala. Es por ello que en la Universidad de York hemos realizado un proyecto con el fin de encontrar cebos contra dicha especie que sean de carácter granular y, por tanto, de fácil aplicación a gran escala en el intento de control de la especie que en Inglaterra se ha propuesto.
Para ello, en condiciones de laboratorio, nidos de obreras y larvas de L. neglectus se expusieron a miel, larvas de coleóptero y a los pesticidas a probar. Así, las obreras tuvieron acceso permanente a comida alternativa a los cebos, intentado simular condiciones naturales. Además de los pesticidas granulares, se probó el pesticida semilíquido antes comentado, con el fin de comparar los diferentes resultados.

Experimento de uno de los cebos granulares (plato del medio) contra la hormiga invasora de jardín (Lasius neglectus). El primer plato contiene larvas de escarabajo mientras que el tercero un algodón empapado con miel. El tubo con papel rojo actúa a modo de nido mientras que el otro contiene agua.
Experimento de uno de los cebos granulares (plato del medio) contra la hormiga invasora de jardín (Lasius neglectus). El primer plato contiene larvas de escarabajo mientras que el tercero un algodón empapado con miel. El tubo con papel rojo actúa a modo de nido mientras que el otro contiene agua.

Dado que las hormigas tienen una preferencia general hacia los alimentos líquidos o semilíquidos, no estaba claro que los cebos granulares fueran a atraerlas. Sin embargo, dos de los cebos granulares probados dieron resultados positivos, mostrando un importante declive de las poblaciones en pocos días (aunque no tan grande como el del cebo semilíquido). Sin embargo, otras consideraciones deben de ser contempladas. Aunque la acción de los cebos granulares parece ser menor es también más lenta que la del semilíquido, aspecto que puede ser positivo en condiciones naturales: una acción lenta permite un mayor margen de tiempo para compartirlo con otros individuos, teniendo así una mayor difusión. Los resultados de nuestro proyecto están a la espera de ser publicados, y aunque se necesite la comprobación de los mismos fuera del laboratorio, esperamos poder “facilitar” en la medida de lo posible el control de esta especie, con el fin de proteger nuestras hormigas autóctonas.

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