El hábitat cavernícola subacuático: historia de una exploración

El medio acuático es extremadamente hostil para el ser humano; más aun si lo confinamos entre paredes rocosas y en ausencia total de luz. En este  tipo de ambientes tan acogedores puede proliferar toda una serie de organismos más que interesantes, generalmente alejados de la influencia del sol, confiriéndoles características casi extraterrestres y enorme interés científico.

Destacamos dos ambientes confinados: las cavernas marinas y las cuevas de aguas continentales. En Galicia podemos encontrar ambos tipos, siendo estas últimas mucho menos conocidas, y por consiguiente, exploradas.

Algunos ejemplos de cuevas de agua dulce del mundo son los famosos cenotes de la península de Yucatán. Otros ejemplos, ya en España, son el Pozo azul (con 9.990 m explorados) en Burgos,

el acuífero de la Fuentona de Muriel, en Soria,

y la Fuente Azul (vídeo) de 135 m de profundidad y 580 m de recorrido, también en Burgos.

En Galicia, la existencia de cavidades inundadas se encuentra poco estudiada. Desde ya hace algunos años se conocemos la existencia de la cueva de Ceza, con un lago terminal de aguas cristalinas (denominado Gesa) en el que se había realizado alguna exploración en los años 90. La visitamos con frecuencia durante años encontrando restos de oso cavernario y ciervo de más de 40.000 años de antigüedad (datados por el Instituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal).

La cueva de Ceza presenta un lago terminal de aguas cristalinas (denominado Gesa) en el que se había realizado alguna exploración en los años 90

Para intentar responder a las preguntas más apremiantes que nos surgieron desde que observamos por primera vez el sifón, fundamentalmente con respecto a las especies que pudieran habitarla y hasta dónde podría llegar, los grupos AXENA y Ecoloxía Azul comenzaron a moverse. El objetivo era una inminente exploración preliminar del lago para filmar su interior (gracias a la inestimable ayuda de nuestro incansable colaborador José Irisarri), además de un cartografiado somero y la búsqueda de vida.

En la cueva de Ceza se han encontrando restos de oso cavernario y ciervo de más de 40.000 años de antigüedad

Gonzalo y Marcos durante la inmersión en el sifón. Fotos: Jose Irisarri
Detalles de las galerías de acceso al lago. Fotos: Gonzalo Mucientes

Una vez acordada la fecha, comienza la programación de toda la logística de la operación. Parece sencillo, pero el material necesario no deja de aumentar a medida que se planifica la expedición. Seremos tres los buzos (José, Marcos Cabeza, Gonzalo) que nos introduciremos en el agua con equipo autónomo, un cuarto (Xurxo Gago) en superficie con equipo ligero en apnea nos supervisará y tres personas más de apoyo en superficie en el pasadizo de entrada al lago. La cantidad de material final es de alrededor de 300 kg que tardaremos en transportar hasta el sifón (unos 700 m en el interior de la cueva) casi 3 horas, superando gateaderas, cascadas, saltos, y estrecheces varias.

Después de un pequeño reconocimiento del lago desde superficie, entramos uno tras otro y nos sumergimos lentamente mientras observamos las macizas paredes que nos envuelven. Llegamos a unos 14-15 m y detectamos que el sifón continúa varias decenas de metros bajo nuestros pies. Avanzamos lentamente hasta que nos percatamos de que nuestras burbujas exhaladas están desprendiendo los depósitos sedimentarios acumulados en las paredes y bóveda, produciendo una turbidez total. Al no tener posibilidad de orientarnos sin la ayuda del cable guía, regresamos totalmente desorientados a la superficie libre, después de perder momentáneamente al cámara.

Xurxo explorando el lago en apnea. Fotos: Jose Irisarri

Aquí tenéis un resumen visual de lo que fue la inmersión:

Desde el  punto de vista científico, estas oquedades encierran multitud de preguntas por responder. En el caso de tratarse de sistemas independientes del exterior pueden albergar formas de vida no descritas hasta el momento.

En cuanto a los organismos que nos podemos encontrar se agrupan de forma general en trogloxenos, troglofilo y troglobios. Los trogloxenos (visitantes de las cuevas), son aquellos animales que de manera fortuita pueden encontrarse en las cavernas, ya que generalmente las utilizan como refugios o dormitorios, realizando su principal actividad en el exterior. Los troglófilos (amantes de las cuevas) son organismos que presentan una gran afinidad por las características ambientales cavernícolas. Algunos artrópodos y anfibios pueden estar por largos periodos de su vida dentro de las cuevas sin necesidad de abandonarlas para buscar alimento o bien, para poder reproducirse. Por último, nos encontramos los troglobios, los verdaderos habitantes de las cuevas. La mayoría de los organismos troglobios son artrópodos, aunque también existen algunas salamandras y algunos peces. Estos animales sí presentan modificaciones drásticas para poder vivir en este ambiente sin luz. Los troglobios nacen, se alimentan, crecen se reproducen y mueren dentro de las cuevas. Sus características principales son como son la elongación de cuerpo, extremidades y antenas; la despigmentación, tienden a perder su coloración normal hasta ser incluso completamente blancos; la pérdida de la vista, desarrollando pequeños globos oculares (microftalmia) o incluso careciendo de ellos (anoftalmia); generalmente son estrategas tipo K, caracterizados por una ralentización del metabolismo, una vida relativamente longeva y que basan su reproducción en una progenie escasa, pero bien cuidada.

La fauna típica en cuevas de agua dulce son los crustáceos: algunos grupos de gammáridos, isópodos del género Asellus, copépodos cyclopoides y harpacticoides, thermosbaenaceos. En el sedimento pueden encontrarse anélidos clitelados, y a veces, poliquetos nerílidos.

La fauna típica en cuevas de agua dulce son los crustáceos: algunos grupos de gammáridos, isópodos del género Asellus, copépodos cyclopoides y harpacticoides, thermosbaenaceos. En el sedimento pueden encontrarse anélidos clitelados, y a veces, poliquetos nerílidos

Un ejemplo de una expedición de envergadura es la realizada en Lanzarote, en el Túnel de la Atlántida (en la que participó Alejandro Martínez, un especialista con el que estamos en contacto para futuras colaboraciones).

Como no podía ser menos esta expedición a las profundidades de la cueva tuvo su repercusión en la prensa nacional.

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3 comentarios sobre “El hábitat cavernícola subacuático: historia de una exploración

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  1. Muy buen post meu!!! nadie se esperaba tanta repercusión en los medios desde luego… como primer acercamiento ha estado muy bien, espero que en un futuro podamos recoger más documentación y muestras para su análisis en el laboratorio.

    1. Muchas gracias Xurxo!! La verdad es que nadie se lo esperaba, ha sido impresionante como se han hecho eco los medios. Para la próxima habrá que ir con equipo ligero para buscar bichos en la zona más accesible con tranquilidad. Buen binomio AXENA y ECOLOGÍA AZUL!!!

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