La Palma, una isla todavía virgen

La Palma, en el archipiélago canario, es una isla que posee una importante biodiversidad tanto encima como debajo del agua, gracias a los grandes contrastes entre las sus vertientes este y oeste. Cuenta con una superficie de algo más de 700 km² y en su punto más alto alcanza los 2.426 m de altitud (Roque de los Muchachos).

Panorámica del observatorio Roque de los Muchachos, donde se encuentra el Gran Telescopio CANARIAS con un espejo primario de 10,4 m de diámetro siendo el mayor telescopio de los óptico-infrarrojo. Foto: Gonzalo Mucientes / BEC

Junto a la Gomera, quizá sea una de las islas de mayor valor natural del todo el conjunto canario con exuberantes bosques de laurisilva, como el representado en la conocida Reserva de la Biosfera Los Tilos.

En la zona sur de La Palma existen volcanes todavía en activo. La última erupción tuvo lugar en 1971 en la punta meridional de la isla. De esa erupción surgió el volcán Teneguía (con 439 m), que sigue siendo estudiado por los vulcanólogos por encontrarse latente. La famosa ruta de Los Volcanes recorre la mitad sur de la isla a través de la dorsal montañosa, atravesando enormes volcanes extintos rodeados de una serie de paisajes volcánicos espectaculares. La zona norte está dominada por la Caldera de Taburiente (área protegida mediante la figura de Parque Nacional), una caldera submarina creada por erupciones consecutivas y la acción de la erosión, que emergió hasta una altura de 3.500 m. Esta conforma gran parte de la estructura y morfología del norte de la isla, y es el mayor cráter emergido del mundo. El interior de la caldera se vació en el pasado geológico por una rápida emisión de lava a través de una brecha que se abrió hasta el mar en el turístico Puerto de Tazacorte, conocida hoy como Barranco de las Angustias. La isla se divide en dos zonas climáticas claramente definidas mediante una cadena de volcanes denominada Cumbre Vieja y Cumbre Nueva.

Panorámica desde la Caldera sobre Cumbre Nueva con el típico frente de nubes. Foto: Gonzalo Mucientes / BEC

Debido a su formación y localización, La Palma presenta una gran diversidad de ecosistemas, desde zonas áridas costeras hasta la muy húmeda laurisilva, además de bosques de pino canario y un ecosistema de alta montaña. Toda esta diversidad le ha otorgado los sobrenombres de La Isla Bonita o La Isla Verde.

La Palma no sólo recibe agua a través de precipitaciones, sino que además y lo hace a través de la lluvia horizontal. Los vientos alisios traen nubes a una cota baja chocando con el relieve de forma constante durante casi todo el año, formando brumas que la vegetación, especialmente la laurisilva, condensa, produciendo este fenómeno conocido como lluvia horizontal. Un ejemplo de aprovechamiento de este hecho en las especies vegetales, es el caso del pino canario, que al tener sus hojas en forma de agujas actúan como filtro condensador y permiten que la bruma precipite sobre el pie del árbol.

Las formaciones boscosas de la isla se conforman según su altitud y orientación, comprendiendo desde campos de lava a bosques de laurisilva, pasando por zonas de pinares, vegetación termófila, vegetación de cumbre y costera. Entre las plantas que crecen en la isla, 170 son endémicas de Canarias, siendo las más características el drago (Dracaena draco), el pino canario (Pinus canariensis) y la palmera canaria (Phoenix canariensis).

La vegetación puede dividirse en una serie de pisos más o menos diferenciados, en torno a las dos vertientes de la isla, siendo por lo general más húmeda en la zona oriental que la occidental, y así mismo, más seca también en la meridional que en la septentrional.

Falco tinnunculus canariensis. Foto: Gonzalo Mucientes / BEC

En relación a la fauna presente, la avifauna insular observada en nuestra visita incluye la paloma rabiche (Columba junionae), paloma turqué (Columba bollii), chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax barbarus), cernícalo vulgar (Falco tinnunculus canariensis), lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), reyezuelo sencillo (Regulus regulus teneriffae), pinzón vulgar (Fringilla coelebs palmensis), canario (Serinus canaria), vencejo unicolor (Apus unicolor).

En cuanto a reptiles, el lagarto tizón (Gallotia galloti) que es muy abundante en algunas zonas de la isla, forma agrupaciones muy activas y vistosas:

Los litorales son los clásicos de tipo volcánico, prácticamente sin algas y con los llamativos cangrejos moros (Grapsus adscensionis) fuertemente agarrados a las rocas en las rompientes:

En cuanto a sus fondos cabe destacar las importantes densidades de peces costeros con infinidad de especies, muy accesibles en apnea. Son comunes los invertebrados que viven en cuevas y grietas como la langosta canaria (Scyllarides latus), el pulpo (Octopus vulgaris), o la sepia (Sepia officinalis). Es posible observar mamíferos y tortugas entre los cuales sobresalen el delfín mular (Tursiops truncatus) y la tortuga boba (Caretta caretta). Tampoco hay que olvidar las especies de interés pesquero como las viejas (Sparisoma cretense), salemas (Sarpa salpa), medregales (Seriola spp) y el abade (Mycteroperca fusca):

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2 comentarios sobre “La Palma, una isla todavía virgen

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  1. Buen artículo, un lugar que sin duda me gustaría visitar. Tiene un pequeño fallo en el dato de la superficie de la isla que es incorrecto, me imagino que sobran tres ceros.
    Un saludo.

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