Ictiología y Sinonimias: el caso de Lepidion eques y Lepidion lepidion

Rafael Bañón Díaz, ictiólogo

Carlos Linneo por Alexander Roslin, 1775. Retrato en la Real Academia Sueca de las Ciencias
Carlos Linneo por Alexander Roslin, 1775. Retrato en la Real Academia Sueca de las Ciencias

La sistemática es el estudio de la diversidad biológica y la clasificación de los organismos, que incluye las disciplinas de la nomenclatura y la taxonomía. La nomenclatura, concretamente, se ocupa de asignar nombres científicos a los organismos. Desde Linneo (1707-1778) y su obra Systema Naturae, trabajo considerado como el punto de partida de la nomenclatura zoológica, naturalistas y científicos de todo el mundo se han dedicado a ponerle un nombre a cada especie.

La sistemática incluye las disciplinas de la nomenclatura y la taxonomía

En el mundo de la ictiología, Eschmeyer et al. (2010), teniendo como referencia la base de datos “Catalog of Fishes” enumera los 50 ictiólogos con mayor número de especies nuevas descritas. La lista la encabeza el holandés Pieter Bleeker (1819-1878), con 1373 especies nuevas, de las cuales, solo un 41,59% son consideradas válidas a día de hoy. La descripción de nuevas especies continúa en la actualidad. Entre 1999 y 2008 se han descubierto 1565 nuevas especies de peces marinos (Appeltans et al., 2012), lo que promedia unas 174 especies por año.

Entre 1999 y 2008 se han descubierto 1565 nuevas especies de peces marinos

La descripción de especies nuevas en las primeras etapas de la ictiología era un proceso relativamente sencillo. Las nuevas especies se publicaban muchas veces en revistas de carácter local, con relativamente poca difusión y sin rigor científico. Esto dió lugar a una elevada tasa de sinonimias, 49% para los peces marinos (Appeltans et al., 2012), es decir, solo 49 de cada 100 especies nuevas descritas originalmente son consideradas válidas hoy en día. Estos porcentajes, e incluso mayores, son extensibles al resto de organismos marinos.

Mientras que la publicación de una especie nueva te permite pasar directamente a la historia de la biología, al llevar la nueva especie descrita los nombres de los autores que la descubrieron, eliminar una especie errónea por ser una sinonimia de otra no tiene el mismo reconocimiento. Además, el proceso de detectar sinonimias entre especies ya descritas es un proceso lento y no tan recompensado a nivel científico.  Sin embargo, el descubrimiento de una nueva especie es rápidamente objeto de divulgación y admiración por parte de los medios científicos y divulgativos. La aceptación de una sinonimia no tiene ni de lejos la misma inmediatez y el nombre del autor no aparecerá citado en ningún medio. Pero esto no significa que el valor del descubrimiento de una sinonimia no sea científicamente comparable al de una especie nueva, sino todo lo contrario.

El proceso de detectar sinonimias entre especies ya descritas es un proceso lento y poco reconocido a nivel científico

Citando al ictiólogo español Domingo Lloris “la correcta identificación de las especies es similar al buen diagnóstico en medicina y esencial en la transmisión de la información” (Lloris 2015). La aplicación de un nombre va más allá de lo que a simple vista pudiera parecer y su uso incorrecto dilapida la información que este arrastra consigo. Estudios de estadísticas pesqueras, biogeografía, comunidades marinas, …, en definitiva cualquier trabajo, son directamente dependientes de una correcta clasificación de las especies objeto de estudio.

El caso de Lepidion eques y Lepidion lepidion

El género Lepidion Swainson, 1838 (Gadiformes: Moridae) contiene nueve especies bentopelágicas que habitan la plataforma y el talud continental de los océanos Atlántico, Pacifico e Índico y el Mar Mediterráneo. Risso (1810) describe Lepidion lepidion en el Mediterráneo, en base a un ejemplar capturado en Niza, Francia. Algunos años más tarde, Günther (1887) describe Lepidion eques para el Atlántico noreste en base a numerosos ejemplares capturados en el canal de las Faroe, a 970 m de profundidad. Según Günther (1887), L. eques se distingue de L. lepidion por su ojo, comparativamente más grande y su cabeza más corta. Pronto surgen la incertidumbre sobre la validez de esta nueva especie y no pocos autores ponen en duda en mayor o menor medida la validez de L. eques respecto a la ya descrita L. lepidion (Collett, 1905; Roule, 1919, Norman, 1935; Grey, 1956; Raimbault, 1963). Templeman (1970) revisa la morfología de estas dos especies y llega a la conclusión que podrían tener una relación inferior a la de especie, pero siguiendo un criterio de precaución, decide finalmente mantener el estatus de especies diferentes. Este mismo criterio es seguido en dos revisiones posteriores, para las especies de peces del Atlántico noreste y Mediterráneo (Cohen, 1986) y para los peces gadiformes (Cohen et al., 1990).

Lepidion eques (Günther, 1887). Foto: Rafa Bañón.
Lepidion eques (Günther, 1887). Foto: Rafa Bañón.

Bañón et al. (2013) retoman esta vieja controversia taxonómica entre ambas especies, L. eques de distribución noratlántica y L. lepidion, considerada una especie endémica del Mediterráneo. Mediante análisis morfológicos y moleculares (código de barras del ADNHebert et al. 2003) en conjunto (taxonomía integrativa), estos autores demuestran que, excepto el tamaño del ojo, no hay diferencias morfológicas entre las dos especies. Tampoco encuentran diferencias a nivel molecular por lo que finalmente, los autores llegan a la conclusión que L. eques es un sinónimo más moderno de L. lepidion.

Sin embargo, a pesar del peso de estas pruebas demostrando la sinonimia entre ambas nomenclaturas, en el portal de referencia para taxonomía de peces, el Catalog of fishes, ambas especies permanecían como válidas, con una ampliación en la distribución de L. lepidion a aguas atlánticas ibéricas. Efectivamente, la publicación de Bañón et al. (2013) incluía muestras solo del Mediterráneo y Atlántico español y podría ser que L. eques tuviese una distribución Atlántica boreal y L. lepidion templado-cálida en el Atlántico templado y Mediterráneo, como sucede con otras especies. Se hizo pues necesario una segunda publicación con muestras de más zonas del Atlántico (Barros-García et al. 2016). En este caso se recogieron muestras del oeste de Irlanda (Porcupine Bank) y del oeste Atlántico (Flemish Cap y Grandes Bancos). Los resultados llegan a la misma conclusión, con una variedad de haplotipos COI (Citocromo Oxidasa I) comunes en las 3 áreas de distribución: Mar Mediterráneo, Atlántico Noreste y Atlántico Noroeste (Barros-García y col., 2016). Además, los huevos y los primeros estadios de los Lepidion son pelágicos (Cohen, 1986) y por tanto el estrecho de Gibraltar no suponen ninguna barrera geográfica que delimite especies distintas.

Finalmente Catalog of Fishes ha reconocido la sinonimia de L. eques y L. lepidion, siendo L. lepidion la especie válida, un error que ha durado 129 años y que se recoge en numerosos estudios y publicaciones. Habría que preguntarse por qué se ha tardado tanto en confirmar algo que por otra parte parecía bastante evidente, cosas de la ciencia, supongo.

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