El futuro del marrajo azul

Por Gonzalo Mucientes y Marta Martín-Borregón

El marrajo azul o dientuso (Isurus oxyrinchus) es un tiburón oceánico cosmopolita fuertemente emparentado con el gran blanco, con el que mantiene un increíble parecido morfológico. Alcanza importantes velocidades durante sus carreras cortas en mar abierto; tiene un ciclo vital dilatado cuyas hembras alcanzan la maduración sexual a la friolera de 18 años con una talla aproximada de 220 cm y es capaz de mantener una temperatura interna superior al medio que lo rodea. Este tiburón, además, se  encuentra sujeto a una intensa presión pesquera por parte de la flota de palangre de superficie, junto con otras especies de escualos y peces.

El marrajo azul o dientuso (Isurus oxyrinchus) se  encuentra sujeto a una intensa presión pesquera por parte de la flota de palangre de superficie

La última evaluación del estado de las poblaciones de marrajo azul en el Atlántico se llevó a cabo en junio del 2017, en el seno de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (el conocido ICCAT), que es la RFMO (Regional Fisheries Management Organisation) encargada de la gestión en aguas internacionales en este océano. En dicha reunión, en la que participaron expertos en evaluación de tiburones, se concluyó que la probabilidad combinada resultante de todos los modelos empleados (Bayesian Surplus Production model, BSP; Just Another Bayesian Biomass Assessment, JABBA; statistical age-structured population modeling, Stock Synthesis) resultó ser de un 90% de encontrarse en situación de sobrepesca para el stock norte.

Los modelos de evaluación indican que el stock septentrional de marrajo está sujeto a sobrepesca actualmente

En la reunión de evaluación dicho informe recomendaba, en cuanto a la gestión, lo siguiente:

  • Para el stock del Atlántico norte, las proyecciones se basaron solo en el enfoque del modelo de producción (BSP2-JAGS), que indicaba que las capturas deberían reducirse a 1.000 t o menos para impedir que la población descienda más.”

Además,

  • “Sin embargo, teniendo en cuenta el calendario para la recuperación del stock basándose en este enfoque, cabe señalar que, para un TAC de 1.000 t, la probabilidad de encontrarse en la zona verde del diagrama de Kobe F<FRMS y B>BRMS) se estima en solo el 25% desde ahora hasta 2040.”
Resultado de imagen de kobe diagrams fisheries
Esquema de un diagrama de Kobe.

Y para el stock del sur,

  • “Para el stock del Atlántico sur, teniendo en cuenta la incertidumbre acerca del estado del stock y considerando las grandes fluctuaciones en la captura, el Grupo recomienda que, hasta que dicha incertidumbre se haya reducido, los niveles de captura no deberían superar la captura media de los últimos cinco años, aproximadamente 2.900 t.”

Del informe se desprende que incluso logrando un 0 de capturas, la probabilidad de recuperación del marrajo (B>BMSY) es solo de un 54% (según las estimaciones de las matrices de Kobe proyectadas por el grupo de evaluación).

Como decíamos al comienzo del artículo, esta especie es muy poco resiliente desde un punto de visto biológico, además de tratarse de un escualo con una alta vulnerabilidad frente al palangre de superficie. En recientes publicaciones se demostró el fuerte solapamiento de los movimientos de tiburones marcados y la actividad pesquera, algo que se desconocía hasta el momento.

Según las estadísticas que maneja el ICCAT la captura de marrajos en los cinco últimos años oscilan entre los 3600 y 4750 t. La recomendación que deja entrever el comité implica unas reducciones en las capturas del orden del 72-79%, algo muy difícil de cumplir si los países pertenecientes no toman acciones concretas y rápidas.

Cabe pensar, y esto es importante, que el tamaño del stock reproductor descenderá durante varios años después de que la presión pesquera se haya reducido, hasta que los reclutas y marrajos juveniles alcancen la madurez sexual y logren reproducirse con éxito.

Ante este panorama nada alentador se decidió publicar una carta en la prestigiosa revista científica Science mostrando la preocupación de un grupo de investigadores que lleva tiempo estudiando la ecología espacial de esta especie (Sims et al. 2018). En dicha misiva se pone de relieve el grave problema ante el que nos encontramos y la falta de acuerdos eficientes en el seno del ICCAT.

Detalle del ojo de marrajo azul, Isurus oxyrinchus (foto: G. Mucientes / BEC)

EEUU y España, como países contratantes del ICCAT, comenzaron a implementar medidas en este sentido. EEUU adoptó rápidamente este paquete de medidas: Emergency Regulations to Address Overfishing of North Atlantic Shortfin Mako Sharks. España, tímidamente, comienza a regular también la captura del marrajo en el Atlántico Norte limitando la retención a bordo únicamente de aquellos ejemplares que lleguen sin vida al costado del barco, y no podrán superar los desembarques medios de marrajo dientuso de dicho buque por marea (Recomendación 17-08 ICCAT). Esta recomendación resulta insuficiente teniendo en cuenta la falta de medios para comprobar su implementación; para garantizar mínimamente su cumplimiento debería incrementarse el porcentaje de observadores a bordo de la flota palangrera hasta alcanzar una cifra que asegure su fiabilidad. Esto resulta imposible por la negativa de algunos países miembros de ICCAT tales como Japón o Corea. La futura instalación de observadores electrónicos a bordo de los buques palangreros no parece que vaya a solucionar este problema ya que tampoco existe personal suficiente para analizar los lances de tantas embarcaciones.

EEUU y España ya han comenzado a implementar medidas para limitar el esfuerzo sobre el marrajo dientuso

En este sentido, aquellos buques que llevan declarado en el DEA una cantidad de marrajo alarmante se someten a inspección al llegar a puerto. Bajo nuestro punto de vista, las inspecciones deberían ser obligatorias para todos los palangreros y así asegurar que las declaraciones de las especies se hagan adecuadamente y no se produzcan errores en la identificación de especies afines como el marrajo carité (Isurus paucus) o el sardinero (Lamna nasus). Es necesario tomar medidas más restrictivas sobre la pesca de marrajo dientuso para asegurar su recuperación. Esperemos que se tomen buenas decisiones para la especie en la próxima 21ª Reunión extraordinaria de la Comisión que se celebrará en Dubrovnik (Croacia) este mismo año.

La gestión pesquera de los grandes tiburones oceánicos es primordial para garantizar la viabilidad de sus poblaciones y una explotación sostenible en el tiempo, y pasa por controlar de manera adecuada su explotación.

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